Espacios verdes en riesgo total: comienza la construcción de 11 torres en La Paternal

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda entre 10 y 15 m2 de verde por habitante. La Ciudad tiene apenas 5,13 m2, uno de los peores índices a nivel mundial. La situación podría empeorar en barrios como La Paternal, con el visto bueno de un gobierno decidido a priorizar los negocios por sobre los espacios verdes. Se trata de la autorización para construir 11 torres de casi 50 metros en el parque La Isla, un sector del barrio donde sobreviven las casas bajas y ritmo de pueblo, y que constituye el segundo pulmón de Buenos Aires, después de los bosques de Palermo.

El proyecto, aprobado el año pasado, benefició a la constructora SADIA con una rezonificación de cuatro parcelas que supieron pertenecer al ex albergue Warnes y que habían quedado en manos de Carrefour en la década del 90. En las últimas semanas, y en el marco de un claro avance del oficialismo sobre los espacios vacantes de la Ciudad, SADIA dio los primeros pasos para construir las torres.

La constructora colocó cercos perimetrales, desmalezó los terrenos y empezó a realizar movimientos de suelo, en una clara muestra de que la obra podría comenzar a la brevedad. De hecho, en su página web, SADIA, anunció que “Puertas de Agronomía” -título del proyecto- es su única “obra en ejecución”. Allí describe que el proyecto de los arquitectos Mario Alberto Alvarez & Asociados, Horacio Torcello & Asociados Lopatín Arquitectos, comprende un conjunto de 11 torres de tres tipos edilicios, en un terreno de 22 mil m2, donde construirán 2060 departamentos y 1100 cocheras. Una mole de 150 mil m2 que se levantará entre las calles Zabala, Chorroarín, avenida De los Constituyentes y Gutemberg. Y que, de ocuparse por completo, duplicará de un tirón la población de La Isla.

Según los planos del proyecto, las torres se levantarán rodeando el parque. Los vecinos de La Isla tienen temor, también, por el impacto ambiental que provocará la llegada de unas 5 mil personas a la zona. “La Isla, junto a Agronomía y el Cementerio de la Chacarita conforman un área verde muy importante y es un corredor biológico hasta el Parque Los Andes. Las aves usan este corredor para su reproducción, algo que las torres lo impedirían. Por otro lado, hay un tema con el crematorio en la Chacarita, y las torres impedirían la dispersión de los gases”, enumera Daniel Constantini, quien vive en La Isla desde 1998. “Se produciría un colapso vehicular y de los servicios públicos, cloacas, luz y gas”, añade.

Macarena Simón es parte de la tercera generación de su familia en el barrio. Sus abuelos construyeron su casa en La Isla porque consideraron que era un “lugar especial”, algo que Macarena comparte con emoción: “Acá nos saludamos cuando nos vemos, hay mucha solidaridad y nos conocemos todos”. Y cierra: “Nos oponemos a las torres para defender la identidad barrial y por el impacto ambiental que tendrán, poniendo en riesgo árboles y aves y el segundo pulmón verde de la Ciudad. No puede primar siempre el negocio”.

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